25/6/26

Pequeña zona verde en Alemania. Espacio climático


Os voy a mostrar un ejemplo de un pequeño parque alemán, casi una plaza de barrio, un simple solar público, convertido en pequeño parque, en zona verde con muchas sombra.

Es un clásico ejemplo de esos parques que a veces os digo "en relieve" es decir, no planos, no pintados de verde hierba aunque sea césped natural.

Es una zona que tendrá unos 300 metros cuadrados. No más, pequeña, cerrada con una valla y una puerta abierta, con mucha sombra y diseñada con varios espacios diferentes para jugar niños o estar adultos a la sombra. Insisto, es Alemania, es decir un país que no sufre por el calor.

Piedras de tamaño mediano, zonas que simulan unos tabiques o muretes pequeños para sentarse, tierra, piedras, grava, poca vegetación en el suelo para poder aprovechar los 300 metros para pisar y correr los niños. 

La idea de "Esto No es un Solar" que se hizo en Zaragoza, bebía de esta idea, pero sin plantar árboles que dieran sombra. Pero iba por el buen camino, y una lástima que no se haya seguido desarrollando. 

Efectivamente, la idea de Zaragoza la hizo un partido político que ahora no está en el Ayuntamiento de Zaragoza. Lo sabemos y no somos capaces de ponerlo en valor.

24/6/26

Zonas verdes contra el calentamiento global, en las ciudades


En urbanismo existe una norma que es en urbanismo existe una norma llamada a la 3 - 30 - 300. Es poder ver 3 árboles desde tu ventana, tener un 30% de cobertura vegetal en tu barrio, y tener por lo menos un parque de más de una hectárea a menos de 300 metros de tu casa.

Un parque de una hectárea es un espacio de unos 10.000 metros cuadrados. Para los vecinos de Zaragoza y de La Jota, el parque del Royo del Rabal tiene unos 9.000 metros cuadrados, y el parque Oriente unos 50.000 metros cuadrados.

Eso es lo mínimo para que vivir en una ciudad donde no sea como vivir en un puñetero espacio no preparado para dar salud y dignidad a las personas.

Un estudio climático de Amig@s de la Tierra acaba de publicar un informe analizando 10 ciudades españolas y sí el resultado es como te lo imaginas, aunque mucho peor en todas las ciudades españolas.

Más del 60% de la población española no tiene acceso a zonas verdes de proximidad, por ejemplo que parece curioso, incluso en Valencia el 80% de los habitantes no lo tiene, al estar 640.000 personas sin un parque decente cerca de casa, a esa distancia de 300 metros.

En Zaragoza el 63% de sus habitantes no tiene un parque a menos de 300 metros, en Badajoz es el 60% en Sevilla el 55%, y en Madrid hay 2.000.000 de personas sin verde público a esa distancia que se indica como lógica.

El verde en algunas ciudades existe, pero a veces es privado, y el informe constata algo que no sorprende a nadie pero que conviene recordar. En los barrios con menos renta hay menos naturaleza por habitante en los barrios con más necesidades de todo tipo.

Las mismas que tienen menos de todos los servicios — qué casualidad— tan sistémica y cierta, y mientras, la solución que escuchamos es la de construir más más ladrillo, más cemento, más suelo asfaltado, que ni permite que el agua permee ni crea sombra, pero eso sí acumula energía térmica empeorando el famoso efecto isla de calor.

Las ciudades en el mundo ocupan solo el 2% de la superficie, pero generan el 70% de los gases de efecto invernadero. Ese efecto que hace que nuestras temperaturas cambien, y se creen efectos de mayores desastres naturales. Y peor salud para las personas.

Es posible que proponer construcción masiva como respuesta a la crisis de acceso a la vivienda, en pleno contexto de crisis climática, no sea en bruto la mejor de las opciones, y más sabiendo la cantidad de pisos turísticos y casas vacías que tenemos.

¿Cuántas localidades de Costa en España están 10 meses al año vacías, con decenas de miles de viviendas sin habitar mientras es imposible alquilar una vivienda en las grandes ciudades?

¿Y la solución es construir más viviendas sin servicios ni calidad suficiente, en esas mismas ciudades grandes y calurosas?

Lo que sí necesitamos es que las ciudades sean un lugar para vivir, no para especular e intentar que cada solar vacío no se convierta en un hotel para turistas que vienen y van, sino en un refugio climático comunitario.

En un lugar en donde no te pidan la tarjeta de crédito para darte sombra y aquí conviene aclarar esto, porque el término refugio climático se está utilizando con demasiada alegría

Un refugio climático no es un Centro Comercial o un Supermercado, ni tampoco una iglesia. No puede ser un lugar a donde acudes para pasar las olas de calor paseando entre los congelados de las vitrinas o las ropas de moda. Eso es un negocio con climatización y no un derecho, no un refugio climático que debe ser un espacio verde, seguro, accesible y público, donde compartir, reunirse y hacer barrio.

Estar fresquitos no debería ser utilizado para incitarnos a consumir. El verde tiene que llegar a los barrios donde más lo necesitan, sin expulsar a quienes los habitan como consecuencia de esa ciudad que ya no es habitable en sus barrios céntricos, ni como ciudad de sus habitantes, pues solo se cuida como zona para llenarla de turistas.

Los barrios deben tener zonas verdes de diferentes tamaños, también muchas zonas verdes pequeñas, plazas en relieve, ni verde plano de césped que parece pintado en el suelo. Deben tener diseño natural, zonas de descanso y de compartir, y sobre todo sombras bien diseñadas para que aprovechen los aires térmicos, las horas de sol bien diseñadas para invierno y verano, pues lo curioso es que tontos no somos, pero a veces solo prima el aspecto económico y rápido.

¿Para cuándo entrará la Salud Comunitaria, al menos a opinar, en los temas del diseño verde en Urbanismo?



15/6/26

Mejoremos el Urbanismo a través de la queja constructiva


La semana pasada en mi ciudad, en mi barrio, en Zaragoza y en concreto en el barrio de La Jota, observé una serie de deficiencias en las aceras que podían hacer peligrar la estabilidad de personas mayores. No es la primera vez, no será la última, pero en esta ocasión tenían algo en particular que consideré que era la gota que colmaba la paciencia y la seguridad.

Escribí al Ayuntamiento de Zaragoza, y a los dos días sin mediar nada más, empezaron las obras de reparación. Es verdad que a mi carta me respondieron con un "en estudio" al día siguiente de mandarla.

Diría que es lo lógico y que además yo tengo alguna experiencia en estos lances pues estuve dos legislaturas en el Ayuntamiento de Zaragoza. Sabía a dónde tocar.

Pero quiero advertir que en todos los ayuntamiento de España hay mecanismos para que con educación, fotografías, información suficiente y planteamientos lógicos y posibles, se puede escribir para plantear reparaciones menores. 

No sirve este método para cambiar una gran avenida, para temas de un presupuesto grande, pero sí para pequeñas obras de reparación, e incluso para planteamientos menores pero lógicos.

De alguna manera, que el Urbanismo en las grandes ciudades sea algo más amable, depende también de todos nosotros. 

A veces lo que planteemos es imposible, o es un proceso lento, que se encuentra atascado por muy diversos asuntos burocráticos casi siempre. Y por ello de complicado entendimiento con el sentido común. Pero algo sí se puede hacer, y debemos intentarlo. 

Busquemos en cada una de nuestras localidades, qué sistema de participación funciona mejor, y no nos olvidemos de utilizarlo. Incluso algunos ayuntamientos lo agradecen.