24/6/26

Zonas verdes contra el calentamiento global, en las ciudades


En urbanismo existe una norma que es en urbanismo existe una norma llamada a la 3 - 30 - 300. Es poder ver 3 árboles desde tu ventana, tener un 30% de cobertura vegetal en tu barrio, y tener por lo menos un parque de más de una hectárea a menos de 300 metros de tu casa.

Un parque de una hectárea es un espacio de unos 10.000 metros cuadrados. Para los vecinos de Zaragoza y de La Jota, el parque del Royo del Rabal tiene unos 9.000 metros cuadrados, y el parque Oriente unos 50.000 metros cuadrados.

Eso es lo mínimo para que vivir en una ciudad donde no sea como vivir en un puñetero espacio no preparado para dar salud y dignidad a las personas.

Un estudio climático de Amig@s de la Tierra acaba de publicar un informe analizando 10 ciudades españolas y sí el resultado es como te lo imaginas, aunque mucho peor en todas las ciudades españolas.

Más del 60% de la población española no tiene acceso a zonas verdes de proximidad, por ejemplo que parece curioso, incluso en Valencia el 80% de los habitantes no lo tiene, al estar 640.000 personas sin un parque decente cerca de casa, a esa distancia de 300 metros.

En Zaragoza el 63% de sus habitantes no tiene un parque a menos de 300 metros, en Badajoz es el 60% en Sevilla el 55%, y en Madrid hay 2.000.000 de personas sin verde público a esa distancia que se indica como lógica.

El verde en algunas ciudades existe, pero a veces es privado, y el informe constata algo que no sorprende a nadie pero que conviene recordar. En los barrios con menos renta hay menos naturaleza por habitante en los barrios con más necesidades de todo tipo.

Las mismas que tienen menos de todos los servicios — qué casualidad— tan sistémica y cierta, y mientras, la solución que escuchamos es la de construir más más ladrillo, más cemento, más suelo asfaltado, que ni permite que el agua permee ni crea sombra, pero eso sí acumula energía térmica empeorando el famoso efecto isla de calor.

Las ciudades en el mundo ocupan solo el 2% de la superficie, pero generan el 70% de los gases de efecto invernadero. Ese efecto que hace que nuestras temperaturas cambien, y se creen efectos de mayores desastres naturales. Y peor salud para las personas.

Es posible que proponer construcción masiva como respuesta a la crisis de acceso a la vivienda, en pleno contexto de crisis climática, no sea en bruto la mejor de las opciones, y más sabiendo la cantidad de pisos turísticos y casas vacías que tenemos.

¿Cuántas localidades de Costa en España están 10 meses al año vacías, con decenas de miles de viviendas sin habitar mientras es imposible alquilar una vivienda en las grandes ciudades?

¿Y la solución es construir más viviendas sin servicios ni calidad suficiente, en esas mismas ciudades grandes y calurosas?

Lo que sí necesitamos es que las ciudades sean un lugar para vivir, no para especular e intentar que cada solar vacío no se convierta en un hotel para turistas que vienen y van, sino en un refugio climático comunitario.

En un lugar en donde no te pidan la tarjeta de crédito para darte sombra y aquí conviene aclarar esto, porque el término refugio climático se está utilizando con demasiada alegría

Un refugio climático no es un Centro Comercial o un Supermercado, ni tampoco una iglesia. No puede ser un lugar a donde acudes para pasar las olas de calor paseando entre los congelados de las vitrinas o las ropas de moda. Eso es un negocio con climatización y no un derecho, no un refugio climático que debe ser un espacio verde, seguro, accesible y público, donde compartir, reunirse y hacer barrio.

Estar fresquitos no debería ser utilizado para incitarnos a consumir. El verde tiene que llegar a los barrios donde más lo necesitan, sin expulsar a quienes los habitan como consecuencia de esa ciudad que ya no es habitable en sus barrios céntricos, ni como ciudad de sus habitantes, pues solo se cuida como zona para llenarla de turistas.

Los barrios deben tener zonas verdes de diferentes tamaños, también muchas zonas verdes pequeñas, plazas en relieve, ni verde plano de césped que parece pintado en el suelo. Deben tener diseño natural, zonas de descanso y de compartir, y sobre todo sombras bien diseñadas para que aprovechen los aires térmicos, las horas de sol bien diseñadas para invierno y verano, pues lo curioso es que tontos no somos, pero a veces solo prima el aspecto económico y rápido.

¿Para cuándo entrará la Salud Comunitaria, al menos a opinar, en los temas del diseño verde en Urbanismo?