La semana pasada en mi ciudad, en mi barrio, en Zaragoza y en concreto en el barrio de La Jota, observé una serie de deficiencias en las aceras que podían hacer peligrar la estabilidad de personas mayores. No es la primera vez, no será la última, pero en esta ocasión tenían algo en particular que consideré que era la gota que colmaba la paciencia y la seguridad.
Escribí al Ayuntamiento de Zaragoza, y a los dos días sin mediar nada más, empezaron las obras de reparación. Es verdad que a mi carta me respondieron con un "en estudio" al día siguiente de mandarla.
Diría que es lo lógico y que además yo tengo alguna experiencia en estos lances pues estuve dos legislaturas en el Ayuntamiento de Zaragoza. Sabía a dónde tocar.
Pero quiero advertir que en todos los ayuntamiento de España hay mecanismos para que con educación, fotografías, información suficiente y planteamientos lógicos y posibles, se puede escribir para plantear reparaciones menores.
No sirve este método para cambiar una gran avenida, para temas de un presupuesto grande, pero sí para pequeñas obras de reparación, e incluso para planteamientos menores pero lógicos.
De alguna manera, que el Urbanismo en las grandes ciudades sea algo más amable, depende también de todos nosotros.
A veces lo que planteemos es imposible, o es un proceso lento, que se encuentra atascado por muy diversos asuntos burocráticos casi siempre. Y por ello de complicado entendimiento con el sentido común. Pero algo sí se puede hacer, y debemos intentarlo.
Busquemos en cada una de nuestras localidades, qué sistema de participación funciona mejor, y no nos olvidemos de utilizarlo. Incluso algunos ayuntamientos lo agradecen.
