3/3/21

Parque infantil en Valdés, Asturias. Seguridad pasiva en los parques


En un parque infantil, más que el entretenimiento es muy importante la seguridad de los niños. Y en el diseño de estos espacios es donde más cuidado se tiene a la hora de plantear seguridad pasiva, con elementos que no tengan esquinas, suelos blandos, seguridad para que los niños no salgan corriendo hacia zonas de tráfico cercanas, etc.

Pero también es necesario marcar los usos prohibidos, para evitar problemas de convivencia. Marcar quién puede hacer uso y quien no y en qué condiciones, es básico para tener una seguridad mínima. 

Este cartel es de un parque es de la localidad asturiana de Valdés. Un parque infantil entre edificios urbanos. La indicación de los teléfonos de atención por si hubiera problemas es también una buena idea en localidades pequeñas. Los niños pequeños también necesitas espacios seguros para ellos y a ser posible con zonas para que sus acompañantes adultos puedan descansar y relacionarse.

Mural en Japón para objetos perdidos en el barrio


Esta imagen es de un barrio de Tokio en Japón, de la entrada a un mercadillo urbano donde se vende de todo. Y como curiosidad han puesto a la entrada una zona con paneles de corcho para colgar cualquier objeto perdido que los visitantes hayan encontrado por el suelo. Un sistema sencillo y rápido de revisar si has perdido algo y te lo han recogido. 

En esta imagen hay un objeto curioso, el cepillo de dientes. ¿Lo llevaban encima? Si, sin duda, y lo han perdido. ¿Merece la pena recogerlo tras pasar por el suelo? Sin duda también pues es eléctrico y si tienes ascos con cambiar el cabezal todo en orden. Curiosidades japonesas, de otras lejanas formas de entender la colaboración ciudadana. La imagen es de Ruben, un aragonás que trabaja en Japón.

Urbanismo de hace 1.900 años. Mismas necesidades que hoy

El poeta romano Décimo Junio Juvenal vivió entre los siglo I y II de nuestra era, y es sobre todo conocido por sus poemas y, sátiras, ampliamente estudiados. Pero hoy vamos a dejar un texto en el que se refiera a la forma de vida urbana en una ciudad romana. Vamos a observar en estas pocas líneas, que sus deseos, lo que para él era un lujo urbano, no difiere tanto de lo que seguimos considerando un lujo en la actualidad.

Vivir en un adosado, con un jardín pequeño, alejado del ruido y los atascos, y con agua suficiente para regar con poco esfuerzo. Has pasado 1.900 años y ahora tenemos wifi. Pero los deseos reales de felicidad siguen siendo la calma, la paz interior, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza. Más en estos tiempos de confinamientos obligados, que nos han hecho cambiar algunas ideas sobre lo que de verdad es la calidad de vida urbana u personal.

--------------------

Si podeis hacer frente a la perspectiva de renunciar a los juegos públicos, comprar una casa de propiedad en el campo. Lo que os cueste. No ascenderá a más de lo que pagais aquí por una renta anual, por una miserable buhardilla mal iluminada.

Con un jardín añadido a la propia casa y un pozo con una alberca poco profunda, que os evitará extraer y acarrear agua cuando vuestras plantas necesitan ser regadas.

El insomnio causa más víctimas entre los romanos enfermos, que cualquier otro factor o dolencias más comunes, como la acedia y las úlceras contraídas por el exceso de comer.

¿Cuantos de entre vosotros, os pregunto, podéis conciliar el sueño en vuestro alojamientos? Dormir toda la noche de un tirón. Y eso es lo esencial del problema, que solo es privilegio de los ricos.

El ruido ensordecedor de los carros atravesando esas estrechas y serpenteantes calles, las blasfemias de los carreteros atrapados en un atasco del tráfico, esto solo, bastaría para sobresaltar al más amodorrado de los manatíes del Emperador, desvelándolo para siempre.

Sátiras de Juvenal.