18/11/16

Parques urbanos, privados de uso público, 3.0

Los parques urbanos han pasado por tres fases bien distintas en su concepto de creación y adaptación al entorno de las ciudades que habitan.

Hace unos siglos se crean los primeros parques cerrados, fuera de las ciudades pequeñas, privados y de uso privado, auspiciados por las grandes familias de la ciudad o del país. Nobleza, grandes comerciantes o industriales, familias que buscaban impresionar a sus compañeros de riqueza y poder. Aquellos parques privados se fueron convirtiendo público en el anterior siglo, al quedar dentro de las ciudades en expansión y ser muy complejos y costosos de mantener. En Zaragoza tenemos los ejemplos entre otros del Parque Bruil y el Castillo Palomar.

En la segunda fase y ya en el siglo XX se fueron creando decenas de parques menores que los anteriores, por los barrios nuevos de las grandes ciudades europeas y americanas sobre todo, públicos y de acceso público, de alguna forma para hacer la vida más fácil a los migrantes internos que desde las zonas rurales venían a las grandes ciudades a vivir y trabajar y seguían necesitando zonas verdes, campo, aire, espacios abiertos.

En una tercera fase casi desapercibida, se han ido creando parques en las nuevas “afueras” de las ciudades pero de muy diferente color y forma. Son parques privados de acceso público y los llamamos Centros Comerciales. Ya no necesitamos en nuestro interior ver tanto las zonas al aire libre, los verdes del campo, la hierba y la tierra. Tienes todavía unas pocas zonas al aire libre, han cambiado el verde por el gris y los colores llamativos, tienen bancos para descansar, juegos para niños, calles con terrazas, música y arte al aire libre.

No sabemos si existirá una cuarta fase y en qué consistirá, una vez que ya detectamos el agotamiento de la tercera. Yo apuesto por una mezcla de la segunda y la tercera, una forma de complementarse la acción privada y pública, para lograr entretenimiento y a la vez beneficios económicos, donde el visitante al nuevo parque pueda elegir entre estar debajo de un árbol con ardillas y comprar un televisor o comer en un restaurante senegalés. Unos espacios en constante cambio y movimiento, como las grandes ferias de ganado donde además de bailar puede comprar terneras o en estos nuevos parques, camisas de tergal.

También es posible que volvamos a la primera fase, con claros toques de parque inglés pero construyendo de forma artificial zonas que nos parezcan totalmente naturales. No planas sino en relieve, creando nuevos paisajes en las grandes ciudades a modo del CEntral Park de New York. Algunos los veréis, puñeteros.

17/11/16

Sevilla, Canaletas, Madrid. Bien, pero con temores

Uno de los proyectos más importantes que dentro del control urbanístico que en la medida de lo posible  se puede realizar en edificios privados, se está dando en Madrid, en la zona de Canaleta junto a la estación de Metro Sevilla, con el conjunto de edificios que vemos enfrente, en la imagen.

Hoy se aprueba en el Ayuntamiento de Madrid la remodelación de las calles que envuelven toda la gran reforma de la manzana, para construirla en hotel de alta calidad y en un gran Centro Comercial en el centro de Madrid. Deseo simplemente mostrar la idea y el cambio que supone en el urbanismo, esta remodelación.

Se completa la peatonalización de la calle Echegaray, se reubican algunas paradas de autobuses, en la calle Sevilla el peatón gana espacio con la reducción de tres a dos carriles de circulación: uno para vehículos y otro reservado a autobuses. Se suprime un carril de circulación en la Carrera de San Jerónimo y en otras calles del entorno. Y se rechaza la idea de establecer un intercambiador bajo rasante, en la primera planta del aparcamiento subterráneo.

Más peatón, menos coches. Más facilidad a los transportes públicos, más dificultad a los coches privados. Y en una zona en la que en teoría podrían acudir muchos vehículos al Centro Comercial. Pero la decisión de controlar y evitar los vehículos privados en el centro de las ciudades es lógica, inevitable y por fin decidida.

Aunque la idea nace con la negación del intercambiador subterráneo, que hubiera dotado a la zona de más espacio verde y más zonas para el peatón. El miedo de los técnicos a que si se metían los autobuses urbanos por debajo de la calle, como si fueran Metro, podría suponer un uso menor, ha desechado la idea última y más atrevida, de dotar a la zona de más espacio peatonal y menos uso de vehículos. Aun así se realiza esa zona subterránea, de momento como garaje, pero que en un futuro se podría convertir en un paso subterráneo para vehículos públicos.

16/11/16

Urbanismo amable, incidiendo en la parte privada

Cuando hablamos de la importancia de diseñar constantemente los barrios, como entes activos donde las personas no solo viven y conviven, sino sobre todo crean comunidad, nos referimos muchas veces a la totalidad del diseño. Incluido esa parte privada, donde los poderes públicos no pueden ni deben entrar.

Os voy a poner un ejemplo cercano en el tiempo, como muestra de que para crear urbanismo amable, hay que intentar trabajar todos los elementos incluidos los privados. 


Es la entrada al barrio de La Jota en Zaragoza. Un barrio tremendamente curioso para el urbanismo pues desde su fundación y todavía conservadas en la actualidad, se compone en su núcleo central de casitas bajas con un pequeño jardín trasero, lo que es claramente un “barrio jardín” horizontal como todos ellos, pero realizado para trabajadores de un polígono industrial cercano en los años 40 hasta 60, llamándose en un principio Barriada de Escudero y luego Parcelación Damán.

Si nos fijamos en la imagen, vemos en esa entrada y cerrando el perímetro del barrio, edificios grandes, altos, que tras ellos es donde está la barriada antigua. Una excelente zona para vivir por su tranquilidad y sensación de barrio asentado, cuando no de núcleo rural conservado casi como una isla.

Hasta hace muy pocos años en el edificio central, donde ahora existe un hotel franquicia o similar, existía la única parcela en zona principal sin edificar. Era y es una zona privada privada. Y si bien la construcción de un hotel ha venido a cerrar el perímetro, incluso a dignificar la entrada al barrio, supone un lugar anodino que vive a espaldas a los vecinos, como es lógico por su actividad. Un hotel pequeño no es “comunidad” …, excepto que se hubiera construido con los deseos de crear comunidad.

Y aquí es donde deberían entrar los poderes públicos municipales, a la hora de diseñar indirectamente también, parte de las zonas privadas. En estos momentos es imposible en España, y además no tiene sentido sin cambios normativos y legales. En los bajos de este nuevo edificio se debería haber trabajado el urbanismo social de otra forma bien distinta, hasta obtener un cambio de uso, que hiciera barrio. No quiero dar ideas para no complicar esta entrada.

En el urbanismo cualquier pieza por pequeña que parezca, sí importa. A veces unas compensan a otras, y lo que queda es la suma de errores y aciertos y con ello el resultado final. Si este hotel tuviera una simple cafetería abierta al público exterior, ya estaríamos hablando de un elemento urbano que sí supone una integración en la zona donde se asienta. Si tuviera un restaurante, más. Pero hay muchas otras posibilidades donde un edificio privado puede integrarse más como un elemento urbano y social con su entorno.

Para los ciudadanos de la zona de La Jota, es un edificio gris al que (casi) nunca accederán. No existirá (casi) intercambio. Y si bien, siendo privado, es algo que parecería que no debe importar a nadie, es también cierto que en el diseño del urbanismo de los barrios, no tiene la misma importancia un espacio situado en un punto central, que un espacio colocado en una disposición sin importancia. Sea privado o público.